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La IA no corrige nuestros puntos ciegos. Solo los dispara más rápido.

Escrito por Isaach G. Elizarrarás | Aug 6, 2026, 1:16:46 AM

 La IA no corrige nuestros puntos ciegos.
Solo los dispara más rápido. 

¿Alguna vez has pensado en que sería mucho más fácil y eficiente clonar tus procesos? Es decir, que la IA te ayude a volverlo un asistente que trabaje como tú para ganar tiempo. Creo que todos lo hemos intentado alguna vez: buscar velocidad en aquello que llevamos meses o años haciendo, para volvernos más eficientes.

Llevo un tiempo considerable haciendo diagnósticos conductuales, así que quise automatizar el mío: un GPT que trabajara como yo, programé las instrucciones para que hiciera el trabajo de un Behavioral Designer que realizara diagnósticos conductuales. Y ¿qué fue lo que obtuve? Un diagnóstico limpio, con barreras, con beneficios, con un comportamiento objetivo y un orden claro, pero al mismo tiempo insuficiente para generar los resultados esperados.

Al principio culpé a la herramienta: le falta profundidad, pensé.

Hasta que me di cuenta de algo incómodo: la IA no estaba siendo superficial; yo lo era. Ese diagnóstico plano no era una falla del modelo, era más bien un espejo.

Me devolvía, rápido y bien redactado, los resultados simples y automáticos para los que estaba programado hacer.

Tuve que detenerme y tener un momento de reflexión que me llevó a mapear mi propio proceso para poder replicarlo, encontré huecos. Me tomó varias horas y varios intentos poder replicar un proceso que me satisfaciera, cuando menos por ese momento. Descubrí que me saltaba etapas para llegar más rápido a la solución. Lo más revelador fue que me di cuenta que la IA no me sacaba de esa ceguera; la copiaba y la disparaba a toda velocidad.

Y aquí está lo incómodo: esto no fue culpa de la IA. La velocidad nunca fue el cuello de botella. Las empresas siempre la quisieron; lo que las frenaba eran los procesos, que tardaban lo que tardaban. La IA mató esa espera. Y al matarla, dejó al descubierto el eslabón que siempre estuvo débil: no ejecutar rápido, sino apuntar bien, el problema siempre ha sido apuntar bien.

Ya todos la usamos. La única pregunta que queda es cómo. Y para mí, ahí está la pregunta clave: automatizar para producir rápido no me funcionó; usarla para retar mi proceso, sí. Creo que esa es la diferencia entre usar la IA de verdad y usarla solo porque se necesita. Y esta analogía me ayudó a entenderla mejor. Yo la veo como una resortera.

Todos conocemos las resorteras, gomeras o las hondas, ellas tienen algo que siempre me ha parecido revelador: para lanzar la piedra a su objetivo, primero hay que hacer dos cosas que parecen lentas. Tensar la liga y apuntar mientras sostienes la liga con tensión. Una vez que te sientes listo la sueltas. Pienso que la mayoría usamos la IA solo para soltar: le pedimos el entregable y ya. Le decimos, analiza esto, diseña lo otro, dame el diagnóstico de este problema. Pero pocos la usamos para tensar, para que cuestione nuestros procesos, para que nos muestre los puntos ciegos que solos no vemos.

Y apuntar no es solo elegir un blanco. Es todo el cálculo que ocurre mientras sostienes la liga: cuestionar el objetivo, medir la tensión, ver si de verdad le estás tirando a lo que crees. Saltarnos esas dos etapas y usar la IA nada más para soltar genera únicamente disparos al aire: rapidísimos, pero que rara vez dan en el blanco.

Y hay algo más incómodo todavía: a la IA le encanta darnos la razón. Que Gemini te diga que tu idea es brillante se siente increíble, pero ese aplauso es justo lo que te hace volver, y lo que te deja con propuestas simplistas y vacías. Por eso es tan fácil usarla para que nos aplauda, y tan raro usarla para que nos rete.

Desde mi punto de vista, no se trata de ir más rápido. Se trata de profundizar más rápido. De cuestionar más rápido.

¿Y por qué no lo hacemos? Porque el sistema premia el disparo, no la puntería. El sistema premia la velocidad, los jefes premian entregar a tiempo. Pero no debemos olvidar que el mercado y los clientes premian otra cosa: las ideas que de verdad resuelven sus problemas.

Ahora, quiero terminar con estas preguntas, ¿Adónde crees que nos llevaría usar la IA para retar nuestras ideas, en lugar de complacernos o simplemente ejecutarlas? ¿No serían nuestras propuestas mucho más sólidas, y aún así en menos tiempo?

La IA no va a corregir nuestros puntos ciegos por nosotros. Pero puede ayudarnos a verlos, si dejamos de usarla solo para disparar. Nosotros decidimos.