Liderar es gestionar motivaciones
Mientras más estudias a grandes líderes de la historia, más te das cuenta que no tienen casi
nada en común entre ellos (más que el hecho de ser reconocidos a posteriori como líderes). El
liderazgo de Winston Churchill no tiene nada que ver con el de Rigoberta Menchú.
El estilo de Indira Gandhi no es muy comparable al de Steve Jobs.
Y es que creo que esa idealización de un líder "en estado flotante", una especie de
flautista de Hamelín capaz de llevarte cantando y bailando a donde sea, no existe.
El liderazgo en abstracto es una cáscara vacía, es un nombre fancy que le ponemos al carisma
personal.
Los líderes surgen para dar voz y respuesta a un desafío concreto, y su liderazgo no se puede
entender sin dicho contexto. No creo que Churchill hubiera sido idóneo para liderar la creación
del iPhone, ni que Steve Jobs hubiera conducido a un país a resistir una invasión.
Veo al liderazgo como una capacidad de sincronizar motivaciones individuales de muchas
personas en torno a un objetivo común. Pero ahí la primera motivación a sincronizar es la
tuya. Si estás en esto por dinero, por ego, por poder o por comodidad, que no te extrañe si tu
equipo no se pone en pie de guerra como en Corazón Valiente.
No puedes convencer a cualquiera de lo que sea
Lo primero es tener una dirección y un propósito.
Liderar "para liderar" es solo ego. Puede que nos resulte tentadora la imagen de un equipo
dispuesto a lo que sea, pero "lo que sea" no es un destino. Las empresas no son familias ni
clubes sociales; son misiones, expediciones, equipos de alto rendimiento.
Y por eso es importante que la motivación esté orientada hacia lo que vuelve al negocio valioso
y sustentable. Un club de personas felices pero sin rumbo no crea mejores productos. Ganarte
el "great place to work" no te protege de una competencia más ágil y más motivada que tú.
Delegar la preocupación de bienestar en RRHH no va a ganar mentes y corazones.
Es por eso que las startups pueden llegar a sacudir mercados completos; la motivación
obsesiva de un pequeño equipo de founders puede ser casi imposible de replicar en un
entorno corporativo.
Lidérate a ti primero
Si no te motivas tú, va a ser difícil que tu equipo se energice. La motivación es contagiosa, y la
apatía también.
Los seres humanos tenemos una brújula muy bien calibrada para detectar qué tanto alguien
mete las manos al barro y qué tanto "skin in the game" le pone a algo. Puedes proclamar toda
la motivación que quieras, pero si luego toleras pasividad o apatía en tu equipo, ése es el
mensaje que se llevará la gente. Y te pasa a ti también como integrante de un equipo: en el
fondo fondo fondo, tú sabes si tu jefe/a está de verdad dándolo todo o si está dando el mínimo.
La razón por la cual esto suele pasar colado en las grandes organizaciones es que personas
extremadamente motivadas son difíciles de ver. Y cuando las ves, las ves armando su propio
proyecto.
Liderar de verdad es tomar un riesgo, porque tienes
que elegir un camino por sobre otros, y asumir las
consecuencias de llevar a un montón de gente por el
camino equivocado. Nos cuesta aceptarlo, pero es la
razón detrás de liderazgos tibios: no nos queremos mojar.
Convoca a una misión
El liderazgo en un vacío no existe. Si no sabes a dónde quieres llegar, ¿a qué vas a invitar a
las personas exactamente a unirse? Las muy genéricas y tibias declaraciones de misión y
visión corporativa probablemente tampoco te ayuden mucho. Están escritas por gente que no
toma riesgos.
La falta de visión es bastante común. Y por eso la mayoría de las empresas logran funcionar
con personas medianamente motivadas (si no me crees, ve a pagar la cuenta de tu celular a
una oficina física).
Personas motivadas y alineadas en torno a un liderazgo requiere que haya alineamiento en
qué los mueve y motiva. "Pagar las cuentas a fin de mes" es un motivador para presentarse al
trabajo diariamente, ciertamente, pero es un motivador débil a la hora de trabajar mejor, crecer,
mejorar productividad, innovar o asegurar calidad.
La motivación va también en qué ofreces y cómo convences al reclutar. Si ofreces "estabilidad"
como parte de tu propuesta de valor, atraerás personas que buscan dicha estabilidad. Si
ofreces perks atractivos como parte primaria de tu propuesta, atraerás personas a quienes eso
les motiva.
Si tienes una visión clara, la disposición a tomar
riesgos en pos de perseguir dicha visión, y la capacidad
de tender puentes entre dicha visión y lo que motiva individualmente a cada persona, tienes liderazgo.
Si alguno de esos tres pilares está faltando, sólo lograrás los sucedáneos a los
cuales estamos acostumbrados: una presencia agradable, un entorno cómodo,
un ambiente cordial. ¡Lo cual no está nada de mal! Pero no te llevará al siguiente nivel.
El trabajo hay que hacerlo, y la gente lo hará igual. Pero la diferencia entre un equipo haciendo
su trabajo con el mínimo esfuerzo, desmotivada y desconectada, y un equipo que le pone
corazón a lo que hace va en qué tanto sienten conectada su motivación con la del resto.
Y eso empieza por ti.