Llega un punto en la carrera donde aprender más deja de ser una ventaja.
Sigues tomando cursos, leyendo, certificándote… y aun así tu impacto no crece al mismo ritmo.
No porque no estés aprendiendo, sino porque estás aprendiendo sin intención.
Hay palabras que entran en nuestras conversaciones profesionales y parecen redefinirlo todo. “Upskilling” es una de ellas.
Antes solo se le asociaba con “capacitación”, un concepto más modesto y concreto. Pero ese enfoque también requiere evolución. Hoy ya no importa qué tanto aprendes, sino qué tanto de lo que aprendes realmente eleva tu impacto. Ahí aparece el concepto de “upskilling con intención”.
Por definición, upskilling es desarrollar habilidades para desempeñarte mejor en tu rol actual o dentro de la misma trayectoria. Al inicio, esto se ve muy claro. Tomas un curso, mejoras una habilidad técnica y el impacto es inmediato. Avanzas rápido. Te vuelves alguien útil. En esa etapa, el upskilling funciona tal cual promete: concreto, práctico y directo.
Pero la carrera avanza.
"Y llega un momento en el que
ya no eres junior.
Y empiezas a influir, decidir y liderar. La ecuación cambia".
No porque aprender sea más difícil, sino porque el retorno deja de ser lineal. Deja de importar cuánto aprendes y empieza a importar qué valor real agrega lo que aprendes. Ahí aparece el upskilling con intención.
Cuando lo técnico deja de ser suficiente
En los primeros años la relación es simple: cuanto más sabes hacer, más valor aportas. Ejecutar bien es la moneda de cambio. Por eso la formación técnica rinde tanto: lo aprendes hoy, lo aplicas mañana y se nota.
Pero a medida que avanzas, tu rol cambia. Ya no solo produces. También decides, priorizas, influyes, sostienes conversaciones difíciles y alineas esfuerzos. En ese punto, sumar otra herramienta ya no mueve la aguja como antes. Tu impacto empieza a depender de algo más amplio: tu criterio y tu capacidad de operar en la complejidad.
Cuando tu rol se expande, tu manera de aprender también debe hacerlo.
El upskilling deja de ser operativo para volverse estratégico. La intención, entendida como saber dónde crecer y por qué, se convierte en la nueva palanca de desarrollo.
El cambio de mindset
Muchos profesionales intentan crecer usando la misma lógica de aprendizaje con la que empezaron su carrera: más cursos, más certificaciones, más técnicas. No está mal. Funciona hasta que deja de hacerlo.
Un rol senior exige otra mirada. Ya no es “qué curso debería tomar ahora”, sino “qué necesito desarrollar para elevar mi impacto en mi rol actual”. Ese cambio de mindset, aunque parezca sutil, marca un antes y un después.
Te saca del modo acumular herramientas y te coloca en el modo diseñar tu aprendizaje.
Te obliga a elegir con intención. A decidir qué realmente importa.
Ese es el corazón del upskilling con intención.
Fuente: Imagen generada mediante inteligencia artificial (ChatGPT)
Es aprender distinto
No quiero que se malinterprete. No propongo dejar el aprendizaje técnico de lado, porque sigue siendo necesario. Mi propuesta es que deje de ser el centro. La fuente principal del crecimiento cambia. Ya no está en los manuales, sino en las conversaciones y las experiencias.
Sucede cuando te expones a lo que te obliga a pensar distinto:
Este tipo de aprendizaje no solo te suma conocimiento. Te da perspectiva, claridad y madurez profesional. Es aprendizaje para expandir tu capacidad de juicio, no tu inventario de herramientas.
Crecer con intención
El upskilling es aprendizaje y este es un viaje, pero no se avanza por sumar kilómetros, sino por elegir bien hacia dónde caminar. He ahí el upskilling con intención.
Si ya estás en ese punto donde aprender más dejó de mover la aguja, probablemente...
"Tu rol cambió.
Y tu manera de
crecer también debe hacerlo.
Para tu próximo paso, te dejo dos preguntas para reflexionar:
Porque el desafío no es aprender más.
El desafío es aprender lo que tu rol necesita que aprendas ahora.
Esa es la esencia del upskilling con intención.