Más que rapidez, lo que importa es avanzar con contundencia. 

Hoy en día la adopción de herramientas de IA en nuestras vidas no solo es mandatoria sino también indispensable. El avance de esta tecnología sobrepasa la posibilidad de poder imaginar un futuro sin un fuerte apalancamiento de ella, al menos en el mundo de los negocios.
Contexto: ChatGPT sale al público en noviembre del 2022 como una herramienta exclusivamente de procesamiento y generación de texto.

Al día de hoy, tenemos a un click de distancia horas de trabajo resumidas de forma clara con una presentación visual impecable. Para prepararnos podemos platicar con la IA mientras estamos en el tráfico y afinar nuestro diálogo, mejorar la cadencia y asegurar la contundencia de nuestro mensaje. Tenemos la capacidad de tomar dicha presentación y crear videos de alta calidad con música propia totalmente personalizada para hacerla memorable. Podemos también crear una invitación digital y enviarla a una base de miles de leads generados por campañas en redes sociales. Tener su apoyo desde la creación de los guiones y edición de los videos, hasta su publicación, análisis y optimización de los mismos.

A menos de 4 años tenemos un ecosistema completo de tecnología multidisciplinaria a nuestra disposición. Pensemos que para lograr lo anterior en el 2020, se necesitaban equipos completos especializados, hoy lo puede hacer una sola persona desde su celular con un costo cercano a cero.
Ahora, toda esta información, no es nueva. Me puedo atrever a asumir que no solo los lectores de esta nota conocen las capacidades de la IA, sino que también la mayoría de la fuerza laboral del mundo.
Lo interesante está en las diferencias que existen en las perspectivas de esta entusiasmante/ preocupante tecnología.

Después de analizar los datos del estudio “Ipsos AI Monitor 2026” me gustaría resaltar un concepto muy interesante dentro de él: El balance que existe entre Entusiasmo y Preocupación (Wonder vs Worry) que la IA genera entre sus usuarios.

El balance entre estas dos perspectivas a nivel global es del 50/50, es decir, la gente se entusiasma y se preocupa en la misma proporción. Lo fascinante es cuando analizamos las diferencias regionales. En LATAM el entusiasmo reina con un 56% vs la preocupación a niveles del 47%. Es un contraste interesante pero insuficiente, veamos los datos de Europa donde la preocupación lidera con un 50% vs el 39% de los entusiastas.
La diferencia en las perspectivas regionales es abismal donde el optimismo en LATAM está por arriba 17 puntos porcentuales vs Europa. Y la razón principal es sistemática: “En LATAM la disrupción genera oportunidad de mejoría exponencial, mientras que en Europa la disrupción se puede percibir como amenaza a los sistemas que ya funcionan.”

En pocas palabras, estando en LATAM se unen dos coyunturas perfectas, la evolución acelerada de la IA y la cantidad de oportunidades relevantes a capitalizar en la región.
Tenemos la tecnología y el mercado cautivo a capturar, la única duda es quien las capitaliza primero.
Por eso les quiero compartir una reflexión, que curiosamente no nace del haber escrito esta nota, más bien la fortalece:

“Vivimos en un momento donde la
velocidad es el diferenciador más importante”


Pero desde mi punto de vista, existe una interpretación errónea de lo que significa velocidad. Después de trabajar 17 años en el desarrollo de estrategias de marca y su conexión con el desarrollo comercial, he aprendido que velocidad no significa hacer las cosas más rápido, significa tener una articulación perfecta que permita avanzar con contundencia.

Para obtener velocidad real nos tenemos que enfocar en trabajar en tres factores determinantes, ya sea como persona o como empresa:

  • Factor 1: Tener claridad del objetivo que se quiere alcanzar para poder articular todo el ecosistema disponible con las herramientas y funcionalidades correctas que soporten llegar a la meta lo más rápido y completo posible. Sin claridad y foco, la ineficiencia es inevitable.

  • Factor 2: Crear una base sólida de conocimiento con información certera y bien articulada, así como contar con el talento humano experto que evolucione de revisar la información a amplificar su conocimiento y aportación. La tecnología no es una sustitución, sino una amplificación de nuestro talento.

  • Factor 3: Tener la voluntad y determinación como persona y como empresa de retarnos a nosotros mismos a probar nuevas formas de hacer las cosas pero sobre todo tener la congruencia de ejecutarlas y aprender de los resultados. El que no intenta no se equivoca, pero también se pierde entre el montón.

Los invito a innovar con entusiasmo y a aprender constantemente para reducir la preocupación