¿Qué hace que alguien quiera seguir trabajando contigo?

Condiciones laborales, beneficios, planilla completa, seguro médico, horario flexible, home office o formato híbrido, descuentos en empresas aliadas, entre muchas otras cosas son parte del paquete “atractivo” para que una persona se interese en trabajar en una empresa, en un equipo.
Para que se quede, incluso. Lo indispensable, creería. Pero hoy en día sabemos que eso no es suficiente.

Los millennials y sobre todo la generación Z, que están tomando cada vez más espacio en la fuerza laboral, no encuentran suficiente trabajar 3 días desde casa o tener cubierto el seguro médico si es que el equipo y el liderazgo no acompaña su proceso de crecimiento profesional.

Pero eso, en realidad, solo es el punto de partida, lo indispensable. Hoy más que nunca nos tomamos el tiempo para evaluar si la empresa a la que estamos postulando, o de la que formamos parte recién se adecúa a lo que estamos buscando. Ya no es solo elegir al colaborador, sino que los colaboradores eligen también a la empresa.

Es ahí donde la confianza toma protagonismo.
El postulante y el colaborador en ese contexto busca más allá del papel. Requiere un compromiso de su líder para generar ese espacio de aprendizaje en el que la persona se va a desarrollar y tiene la apertura para sacar su mejor versión. Porque el beneficio en el papel lo puede ofrecer cualquier empresa, en realidad. Pero la cultura y el factor humano de liderazgo y clima es lo que verdaderamente nos hace únicos como empleador y nos pone en ventaja para ser elegidos como un buen lugar para trabajar.

Todos los que lideramos equipos queremos que nos escojan. Queremos retener a las personas, queremos atraer al mejor talento y que se quede. Queremos que hablen bien de nosotros una vez que se van (ojalá dentro de muchos años). ¿Pero, eso cómo se logra? En mi experiencia lo que predomina para que una persona elija a su líder y a su equipo es la confianza que mencionaba líneas arriba. La confianza es ese valor agregado que no está escrito en la lista de beneficios y que no tenemos pintado en las paredes de la oficina, pero cuyo impacto hace la diferencia.

"El líder que genera confianza en su equipo logra que siempre
(o casi siempre) lo elijan.
Un líder que sabe hacer su trabajo inspira confianza.
Uno que confía en que su equipo sabe hacer su trabajo, también. Pero va mucho más allá que cumplir con deadlines y entregables de calidad. Un líder que de manera intencional busca que sus colaboradores destaquen, tomando lo mejor de cada uno y poniéndolo al servicio del equipo y de los resultados, permite al colaborador sentirse visto y reconocido. Pero más que nada, lo que favorece la confianza dentro de un equipo y que las personas quieran quedarse, es la capacidad de gestión de las emociones.

No es lo más fácil de desarrollar, pero sí lo que nos va a traer resultados más tangibles a nivel de negocio y de equipo. Saber gestionar la frustración, cólera, tristeza, angustia o decepción es finalmente lo que hace que un líder destaque sobre el resto. Y que destaque por los motivos correctos. En Latinoamérica nos toca hacer un poco a un lado nuestro ego y reconocer que aprender de gestión empresarial, de números o de operatividad de nuestra unidad de negocio nos lleva solo hasta cierto punto, y que para dar ese salto significativo en resultados nos toca trabajar en nosotros mismos.

El compromiso con la capacidad de gestionar lo que sentimos

Más aún si es una práctica común del equipo que compartimos como cultura, nos lleva a tener personas comprometidas también con sus resultados, con sus compañeros, con su jefe y con la empresa.

Porque el líder que lo enseña desde el ejemplo será finalmente quien se gane la confianza de quienes trabajan en su equipo y también de quienes aún no han tenido esa suerte.

¿No es eso lo que todos queremos?